El tarjetón de boda es la pieza que se guarda en el libro o en el cajón de los recuerdos: más generoso que una tarjeta, más ceremonial que un simple recordatorio. Papel, tipografía y proporción hacen el resto.

Tarjetones en papel de algodón · Imprenta Lebrijana
A diferencia de la invitación completa (que informa de lugar, hora y RSVP), el tarjetón suele concentrarse en los nombres, la fecha y un mensaje breve: agradecimiento, recordatorio del banquete o detalle de mesa. Es la pieza «fotogénica» del juego de papelería nupcial.
Proporción y gramaje
Los formatos A6, 10×21 cm o cuadrados cercanos a 14×14 cm funcionan muy bien en mano y en fotografía. Apueste por gramajes altos (300–400 g) o papeles cotton: el espesor se percibe al instante y transmite cuidado. Un tarjetón fino en un sobre amplio se siente incompleto.
Tipografía que se lee y se siente
Una script para los nombres y una romana o sans limpia para la fecha suele bastar. Evite cuerpos diminutos sobre texturas fuertes: el relieve del papel «come» los trazos finos. Deje márgenes generosos; en papelería de boda el aire es lujo.

El canto del papel y el sobre a juego: detalles que se notan al abrir
Si celebra en Lebrija o en la comarca, el tarjetón puede evocar el lugar con sutileza —un filete, un motivo floral mediterráneo, un color tierra— sin convertir la pieza en un folleto turístico. Menos es más.
Plazos y pruebas
Reserve tiempo para una prueba tipográfica sobre el papel definitivo. El color en pantalla engaña; el tacto no. Incluya un pequeño exceso de tirada: siempre hay un sobre que se estropea o un invitado de última hora.
- Formato y gramaje definidos con muestra física
- Jerarquía clara: nombres, fecha, mensaje
- Sobre a capacidad real del tarjetón
- Un acabado especial, no tres
- Exceso de ejemplares para imprevistos
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